{"title":"Tazas","description":"\u003cp\u003eTazas de cerámica. Animal Kinhood · Yago Partal Studio.\u003c\/p\u003e","products":[{"product_id":"mansa-elefante-africano-de-sabana-taza-ceramica-con-interior-de-color","title":"Mansa · Elefante africano de sabana · Taza","description":"\u003cdiv class=\"product-short-desc\"\u003e\u003cp\u003eBogobe con leche, un vaso de rooibos y la mochila ya preparada junto a la puerta. Así empieza cada mañana de Mansa en Maun, a las seis y cuarenta y cinco, antes de caminar al colegio. Esta taza lleva su retrato.\u003c\/p\u003e\u003c\/div\u003e\n\u003c!-- LONG_DESC --\u003e\n\u003cp\u003eEsta taza de Mansa tiene impreso el retrato de una elefante africana de sabana de ocho años que desayuna cada día a las seis y cuarenta y cinco de la mañana, en una cocina de dos metros cuadrados, en el barrio de Boseja, en Maun, Botsuana. Lo que hay en la mesa no cambia: un plato de bogobe — gachas de sorgo con leche — y un vaso de rooibos que Keitumetse, su madre, prepara mientras termina de peinarse para salir hacia la cooperativa textil donde trabaja como costurera. El bogobe se hace con harina de sorgo, agua y un poco de leche. Lleva cinco minutos. Mansa se lo come sin hablar, con los ojos todavía medio cerrados, sentada en la misma silla de plástico blanco que usa desde que tiene memoria.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEl rooibos es tibio, no caliente. Keitumetse lo sirve en un vaso de cristal porque Mansa rompió dos tazas antes de los seis años y desde entonces su madre decidió que los vasos pesados son más seguros. Mansa lo bebe despacio, con las dos manos, mirando por la ventana de la cocina que da al patio de tierra donde cuelga la ropa. A las siete y diez, la mochila ya puesta y el bocadillo de pan de sorgo envuelto en papel dentro, sale por la puerta hacia el colegio. La ruta es siempre la misma: calle de tierra, tienda de Rra Otsile (donde recoge un chappie de fresa sin pararse más de treinta segundos), y quince minutos andando hasta la primaria pública.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eHay algo en las mañanas de Mansa que no se negocia. El orden. Siempre el mismo plato, siempre la misma silla, siempre el rooibos antes de vestirse del todo. Si Keitumetse cambia algo — sirve el rooibos en otro vaso, mueve la silla, pone la radio antes de tiempo — Mansa no protesta, pero se queda quieta un momento, como recalibrando. Tiene ocho años y ya ha descubierto que si controla las cosas pequeñas, las grandes asustan menos.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLo del sorgo viene de lejos. La abuela Koko — shona de origen, de Serowe, cuatrocientos kilómetros al sureste — le enseñó a Keitumetse la técnica del pan de sorgo: masa amasada veinte minutos, olla de hierro precalentada, fuego bajo. Los sábados, Keitumetse sigue haciendo ese pan. Mansa cuenta en voz baja hasta doscientos mientras su madre amasa. No siempre sale bien. No importa. Lo que importa es el olor, el ruido de la masa contra la mesa de madera, y la certeza de que ese sábado se parece a los otros sábados. Koko ya no está, pero la olla de hierro sí, y la receta sí, y la harina de sorgo sigue costando lo mismo en el mercado de Maun.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEl pan del sábado es una cosa. El bogobe de cada día es otra. Pero las dos vienen del mismo grano y de la misma mujer. Mansa no lo piensa en esos términos — tiene ocho años — pero cada mañana, cuando la cuchara toca el fondo del plato, algo encaja.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eKoko, las piedras, el jersey rosa, el río Thamalakane — la historia completa está en [la biografía de Mansa](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/animal-kinhood\/mansa\/).\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza que compras aquí lleva el retrato de Mansa impreso en la superficie: el jersey rosa con margaritas bordadas, la mirada seria, las orejas enormes de una cría de elefante que todavía no ha dado el estirón. Es cerámica, con interior de color y asa a juego. Un objeto para usar a diario — desayuno, merienda, café de media tarde, lo que necesites.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e¿Es para regalo? Funciona. Es el tipo de objeto que sorprende porque no es un peluche ni una camiseta: es algo útil, con una imagen que da para preguntar quién es, de dónde viene, por qué lleva un jersey rosa con margaritas. Y la respuesta lleva a Maun, a Botsuana, a una niña de ocho años que desayuna gachas de sorgo cada mañana y toca tres piedras cada noche antes de dormir.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eHay una cosa que Mansa vigila cada día y que no tiene que ver con el desayuno: el bidón azul de veinte litros que está en el patio. Cuando hay corte de agua — y en Maun los cortes son frecuentes, sobre todo en temporada seca — Mansa mira el bidón cada veinte minutos. «Todavía hay, Mantsi.» «Ya lo sé, mma.» Pero sigue mirando. El agua, la comida, la rutina: las tres cosas que necesita para que el día funcione. El rooibos de las seis y cuarenta y cinco es parte de eso.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSe fabrica bajo demanda. En **Material y acabado** están los detalles de la cerámica y el interior de color. En **Tamaño y capacidad** ves las medidas exactas. Y para plazos de entrega y devoluciones, la pestaña **Envío y devoluciones** lo explica todo.\u003c\/p\u003e","brand":"Yago Partal Studio","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":57664869499205,"sku":"7439401_12578","price":19.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1052\/7830\/8677\/files\/mansa_ak-mug-000.webp?v=1776696783"},{"product_id":"nayna-guepardo-taza-interior-de-color","title":"Nayna · Guepardo · Taza","description":"\u003cdiv class=\"product-short-desc\"\u003e\u003cp\u003ePon algo vivo sobre algo que funciona. Taza de cerámica con interior de color y el retrato de Nayna, la guepardo mecánica de motos de Nairobi. Once onzas para cafe, te o chai con cardamomo. Impresa bajo demanda.\u003c\/p\u003e\u003c\/div\u003e\n\u003c!-- LONG_DESC --\u003e\n\u003cp\u003e## El motor de Nayna\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza Nayna es una taza de cerámica con el retrato de Nayna, la guepardo, impreso en la superficie exterior e interior de color. Once onzas de capacidad. Para cafe, para te, para chai con cardamomo si quieres hacerlo como en South B, Nairobi, donde Nayna tiene un taller de motos en Lunga Lunga Road.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eHay un sonido que Nayna hace cuando algo sale bien. No es voluntario. No lo controla. Es un zumbido grave que le nace del pecho, casí un ronroneo, que aparece cuando un motor arranca limpio despues de una reparacion complicada. Tambien cuando una junta encaja a la primera sin forzar. O cuando la luz de media mañana entra por la puerta del taller un martes cualquiera y no hay ninguna urgencia esperando en la puerta.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eMwangi, el aprendiz que lleva ocho meses en el taller, lo llama \"el motor de Nayna\". Diecinueve años, silencioso, observador. No se lo ha dicho a ella. O se lo ha dicho y ella no ha reaccionado. Con Nayna nunca estas del todo seguro de cuanto sabe de lo que pasa a su alrededor. La respuesta, casí siempre, es: bastante más de lo que crees.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eHay otro sonido, menos frecuente pero más útil si traes una moto con problemas. Un clic de lengua, seco, rápido, que hace justo antes de dar un veredicto técnico. El clic significa que ya ha visto el problema. Lo que viene despues es la solución. Los boda-boda que llevan sus motos de 125 cc al taller no saben como se llama ese sonido, pero lo reconocen. Cuando Nayna hace el clic, la tension baja. Saben que la moto va a salir de ahí andando.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLos guepardos no rugen. Son los únicos felinos grandes que no pueden hacerlo — su laringe no esta diseñada para eso. En cambio, ronronean. Y emiten un chirp, un sonido agudo parecido al de un pajaro, que usan para comúnicarse a distancia en la sabana. Nayna no grita. No discute levantando la voz. Cuando un cliente intenta regatear despues de que el trabajo ya esta hecho, ella baja el volumen. Habla más lento. Frases más cortas. \"El precio es el que dije.\" Silencio. Y el cliente paga.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003ePero el sonido que importa aquí, el que explica algo de como funciona Nayna por dentro, es el ronroneo. Esa vibracion baja, de pecho, que aparece sin pedir permiso cuando las cosas encajan. Nayna trabaja en rafagas — puede estar cuatro horas seguidas con un motor sin levantar la cabeza, sin comer, sin hablar, con las manos moviéndose a una velocidad que parece ensayada pero es pura concentración acumulada. Y despues se apaga. Se sienta en el taburete rojo, bebe medio litro de agua de un trago, mira al vacío cinco minutos. Si ha sido un dia largo, es capaz de cerrar el taller a mediodia y coger un matatu hasta el lago Naivasha para sentarse tres horas mirando flamencos. El ronroneo aparece al final de las buenas rafagas. No al principio.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Once onzas\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEl retrato que lleva la taza es Nayna de frente: chaqueta biker de cuero negro que compró en Gikomba con el dinero de su segunda moto reconstruida, pañuelo rojo con lunares negros que era de su abuela Wanjiku, corona de flores rojas frescas que se pone cada mañana despues de pasar por el mercado de Wakulima. Fondo azul claro. Once onzas. Un cafe largo, un te con leche, o el chai que mama Amina le sirve cada mañana a las seis y cuarenta y cinco sin preguntarle nada.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza funciona para lo que funcionan las tazas: beber algo caliente en casa, en la mesa del trabajo, en la cocina a primera hora. El retrato esta ahí, con las flores sobre la chaqueta de cuero, y si alguien lo ve y pregunta, puedes contarle que es una guepardo que repara motos en Nairobi. O puedes no decir nada. Tambien vale.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSi quieres saber por que lleva flores en la cabeza y grasa en las manos, o que pasó con la Honda CB125 que reconstruyó de noche en una acera con una linterna entre los dientes, la [biografia de Nayna](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/animal-kinhood\/nayna\/) lo cuenta todo. Hay más [tazas de AK](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/objects\/) con otros personajes del proyecto.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza se fábrica bajo demanda: cada unidad se produce cuando la pides, sin stock almacenado. Los plazos son algo más largos que en una compra convencional. Detalles del material y acabado en **Material y acabado**. Dimensiones y capacidad exacta en **Tamano y capacidad**. Informacion de producción y origen en **Procedencia, fabricación y disponibilidad**. Para plazos de envio y política de devoluciónes: **Envio y devoluciónes**.\u003c\/p\u003e","brand":"Yago Partal Studio","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":57664955318597,"sku":"7191349_11049","price":19.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1052\/7830\/8677\/files\/nayna_ak-mug-000.webp?v=1776696937"},{"product_id":"wesley-lemur-de-cola-anillada-taza-ceramica-con-interior-de-color","title":"Wesley · Lémur de cola anillada · Taza","description":"\u003cdiv class=\"product-short-desc\"\u003e\u003cp\u003eTaza cerámica con el retrato de Wesley y el interior en color. Café solo, ventana abierta y cinco minutos antes de que empiece la primera reunión en la mairie de Ambalavao.\u003c\/p\u003e\u003c\/div\u003e\n\u003c!-- LONG_DESC --\u003e\n\u003cp\u003eLa taza cerámica de Wesley lleva impreso el retrato de un lémur de cola anillada vestido con abrigo camel, chaleco de tweed espiga y camisa azul clara. La impresión rodea la superficie exterior de la taza con calidad fotográfica, y el interior tiene un acabado en color que contrasta con la cerámica blanca del exterior. El asa también lleva el color interior, creando un acento visual cuando la taza está vacía o a medio llenar.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## El café del mercado y la pausa antes de mediar\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eWesley bebe café suave. Siempre. El café fuerte le satura igual que los olores intensos — es una cuestión de umbral, no de gusto. En el mercado matinal de Ambalavao hay un puesto que sirve café recién hecho antes de las siete. Wesley compra uno de camino a la mairie y se lo lleva en la mano. Lo bebe despacio, de pie, en el patio del edificio municipal, mientras espera a que las ventanas de la sala de mediación hayan aireado lo suficiente.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEsa pausa no está en ningún protocolo. No la apunta nadie. Pero es la que le permite a Wesley entrar en la primera reunión del día con la cabeza despejada. Cinco minutos. Café en una mano. La otra mano libre. El sol empezando a calentar la fachada este. Si alguien le habla, responde. Si nadie le habla, mejor. La pausa funciona mejor en silencio, y Wesley lo sabe.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eUna taza de cerámica es el objeto que mejor reproduce ese momento. No es portátil como un termo ni descartable como un vaso de papel. Es un objeto de escritorio, de mesa de cocina, de pausa deliberada. Cuando llenas esta taza con el café de la mañana y la sujetas con las dos manos, estás reproduciendo un gesto que Wesley repite cada día antes de abrir la carpeta rígida y sacar el primer expediente.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Capacidad y material\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza tiene una capacidad de unos 325 mililitros — suficiente para un café largo, un té o una infusión. La cerámica es de grado alimentario, apta para lavavajillas y microondas. La impresión se aplica mediante sublimación sobre la superficie vidriada, lo que significa que no se raya con el uso normal ni pierde color con los lavados.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e¿Puedo usarla a diario? Sí. La cerámica es gruesa — no es una taza fina que se rompe si la dejas caer desde la encimera, aunque tampoco es indestructible. El grosor mantiene la temperatura del líquido más tiempo que una taza de paredes finas. ¿Puede ir al lavavajillas? Sí, en la bandeja superior. ¿Al microondas? Sí, sin tapa metálica.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEl retrato de Wesley se imprime a ambos lados de la taza. Eso significa que la imagen se ve tanto si la sujetas con la mano derecha como con la izquierda — un detalle que parece menor pero que determina si el retrato queda mirando hacia fuera (visible para los demás) o hacia ti (visible solo para quien bebe).\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Lo que dice una taza en un despacho\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEn la mesa de Wesley hay una bandeja que dice \"Entrada\" y \"Salida\" en rotulador. Una carpeta rígida. Un bolígrafo sujeto con clip. La brocha de pelo de cabra dentro de la carpeta. Y, durante la primera hora, un café. Cada objeto tiene su sitio. Nada está de adorno.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSi pones esta taza en tu escritorio, pasa algo parecido. El retrato de Wesley — abrigo camel, chaleco de tweed, mirada que no parpadea — se convierte en un elemento fijo. Alguien preguntará quién es. Alguien mirará la imagen con curiosidad. Y entonces tendrás la excusa perfecta para hablar de un lémur de cola anillada que trabaja mediando entre vecinos que discuten por agua y por tierra en una ciudad del altiplano malgache.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEn la bio de Wesley se cuenta cómo empezó a trabajar en mediación, qué le enseñó el archivista que le regaló la brocha y por qué la adjunta al alcalde tiene siempre la última palabra: [biografía completa](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/animal-kinhood\/wesley\/).\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Dentro de la colección\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza es parte del catálogo completo de productos de Wesley en Animal Kinhood. Si el retrato te convence en cerámica, considéralo también en tejido: la [bolsa tote](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/objects\/) lleva la misma imagen impresa sobre algodón resistente, y la [camiseta juvenil](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/objects\/) la reproduce a todo color sobre tejido suave. Cada formato tiene su función — la taza es para la pausa, la bolsa para el tránsito, la camiseta para llevarlo puesto.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa fabricación es bajo demanda. Cuando confirmas el pedido, la taza se produce, se imprime y se embala individualmente para proteger la cerámica durante el transporte. El plazo es de tres a siete días laborables antes del envío, dependiendo del destino. La pestaña de envío tiene los detalles.\u003c\/p\u003e","brand":"Yago Partal Studio","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":57727702204741,"sku":"3109483_11051","price":19.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1052\/7830\/8677\/files\/wesley_ak-mug-000.webp?v=1776697163"},{"product_id":"fernando-toro-bravo-taza-con-interior-de-color","title":"Fernando · Toro ibérico · Taza","description":"\u003cp\u003eEsta taza de Fernando es cerámica blanca con interior negro. Lleva el retrato de un toro ibérico adulto con chaqueta negra de vinilo abierta, pecho al descubierto y una cadena de acero al cuello hecha por él mismo, eslabones forjados a mano. La mirada es directa, serena, con esa calma profunda de quien se mueve despacio y no necesita explicar por qué.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eFernando enciende la forja cada mañana a las seis y media. En invierno, a oscuras. En verano, con el primer sol entrando por el portón que da al este. Pero antes del fuego, café. Solo. Sin prisa. Ese rato de la mañana, entre que se pone el delantal de cuero y el carbón alcanza temperatura, es el único momento del día en que el taller está en silencio.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## El primer café de la mañana\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLe tiembla la mano izquierda cuando está muy cansado. No siempre — solo después de jornadas largas con el martillo, cuando los callos de las manos se resienten y los hombros cargan con dieciocho años de levantar hierro al rojo. En esos días, sujetar la taza con las dos manos es un gesto que no elige: le sale. El calor de la cerámica en los dedos le recuerda al hierro templado, pero sin la urgencia.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eFernando vive solo en la nave de piedra que fue la fragua de su abuelo, a tres kilómetros de Trujillo. Se mudó allí a los treinta años. Añadió una habitación trasera con baño y cocina mínima. Todo lo demás es espacio de trabajo: yunque centenario, forja de carbón, porche con hamaca donde hace la siesta sin excepción entre las dos y media y las cuatro y media. No hay vecinos inmediatos. No hay tráfico. El único sonido a primera hora es el gallo del ganadero de al lado.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEsa soledad no la padece: la eligió. Necesita espacio como necesita el campo abierto para caminar cuando la presión sube — ocho o diez kilómetros hacia la Sierra de Santa Cruz, sin teléfono, sin destino fijo. Hay una encina concreta a cuatro kilómetros del taller, con un tronco hueco donde se sienta desde los ocho años.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Silencio elegido\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSe le humedecen los ojos con soleares lentas. No te lo esperas de alguien que mide un metro noventa y dos y tiene los hombros de quien lleva media vida martillando hierro. Pero a veces enciende la forja solo para ver las brasas, sin intención de trabajar, con la radio puesta — Cadena SER por las mañanas, RNE3 por las tardes — y deja que el flamenco antiguo haga lo que tiene que hacer. No es melancolía como estado permanente. Es un hueco que se abre y se cierra.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eA los treinta y seis tiene un equilibrio precario pero funcional. Trabajo estable — las cancelas y la cerrajería dan para vivir sin sobresaltos —, una madre que envejece en el casco de Trujillo y a la que visita cada domingo sin excepción, y un taller donde el golpe del martillo en el yunque es el único metrónomo que necesita.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLos domingos por la noche, después de la comida con Consuelo — migas con pimentón, ensalada de tomate, vino de pitarra, siempre —, la soledad a veces le pesa. No busca pareja activamente. Pero hay un rato, entre que vuelve al taller y enciende la radio, en que la nave de piedra se siente más grande de lo habitual.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Calor entre las manos\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza tiene capacidad para un café largo o un té de los que duran. Detalles de tamaño y capacidad en **Tamaño y capacidad**. Material y cuidados en **Material y acabado**.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eFernando bebe café solo. Mucho. Su madre le pone uno en cuanto llega los domingos, y Carmen, la camarera del bar de la plaza, le sirve sin preguntar cuando se sienta en el mismo taburete de siempre, al final de la barra. Si Fernando no aparece en dos días, Carmen llama a Paco. Así funciona la red en Trujillo: con gestos, no con palabras.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa [biografía de Fernando](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/animal-kinhood\/fernando\/) empieza a las seis y media de la mañana, con el carbón y el primer café. Si lo que ves en esta taza te interesa, ahí está la historia completa: la fragua, la dehesa, los domingos con su madre y la cadena de acero que se hizo un día sin plan.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSi buscas algo que llevar en la espalda con el mismo retrato, la [bolsa tote de Fernando](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/objects\/) es otra opción para el día a día.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSe fabrica bajo demanda. Lo operativo — plazos, devoluciones, incidencias — está en **Envío y devoluciones**.\u003c\/p\u003e","brand":"Yago Partal Studio","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":57727722848581,"sku":"6031338_11051","price":19.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1052\/7830\/8677\/files\/fernando_ak-mug-000.webp?v=1776698528"},{"product_id":"lowanna-tiburon-blanco-taza-con-interior-de-color","title":"Lowanna · Tiburón blanco · Taza","description":"\u003cp\u003eEsta taza de Lowanna tiene su retrato impreso en la superficie y el interior en rosa. Es una taza de cerámica, vale para café, para té, para lo que bebas por la mañana antes de salir. Y para tenerla en la mesa mientras trabajas o mientras no haces nada.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## El muelle a las siete\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLos viernes al atardecer, Lowanna baja al muelle de Port Lincoln. Siempre. Llueva, haga viento del sur, haga ese calor seco del interior que a veces llega hasta la costa y te deja la boca pastosa. Los viernes son viernes.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSon cinco socorristas y dos pescadores. A veces seis y tres, depende de la temporada. Y alguien trae una esky — la nevera portátil que en Australia es prácticamente mobiliario urbano — con cervezas, agua, algún refresco. Se sientan en el borde del muelle con las piernas colgando o en las cajas de plástico que los pescadores dejan apoyadas contra la barandilla. No hay mesa. No hay protocolo. El muelle a esa hora es de ellos porque nadie más baja.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003ePort Lincoln tiene quince mil habitantes. La industria atunera, el puerto, las Neptune Islands a setenta kilómetros al sur. Es un pueblo donde todo el mundo sabe más o menos qué hace todo el mundo, y donde el muelle a las siete de la tarde de un viernes es lo más parecido a un bar sin paredes que vas a encontrar.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa conversación suele ir de lo mismo: corrientes, el estado de la playa, quién ha visto qué en el agua esa semana, alguna historia de un turista que no leyó las banderas, los precios del combustible del barco. A veces entra política local. A veces no entra nada — se bebe, se mira el agua, se deja pasar la tarde. El muelle a esa hora huele a sal, a motor diésel y a neopreno secándose al sol.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Esky y viento del sur\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eUn viernes, alguien sacó el tema de un operador nuevo de Adelaide que había montado shark tours en la zona. \"Puro espectáculo de carnada\", dijo uno de los pescadores. Lowanna escuchó. Bebió. No dijo nada durante cinco minutos.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eDespués habló ocho minutos seguidos. La diferencia entre shark diving responsable y shark baiting, los datos de impacto en el comportamiento animal, los protocolos que existen y los que deberían existir. Nadie la interrumpió. Cuando terminó, uno de los pescadores la miró y le dijo: \"Deberías escribir eso\".\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSe rio. \"Nah, mate. Solo necesitaba que alguien lo escuchara\".\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003ePero esa noche abrió un documento en blanco en el portátil. Escribió tres párrafos. Los borró. Cerró el portátil.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza tiene eso: una persona que sabe más de lo que dice y que elige cuándo hablar. Hablar de tiburones se parece más a hablar de vecinos que a hablar de peligro, si lo piensas así. Su retrato la muestra de frente — chaqueta bomber amarilla con tags de graffiti, top de malla, la visera curvada a mano por un hábito nervioso — y ese gesto que tiene de sonreír con todos los dientes, que es genuino y también es su forma de protegerse, aunque ella no lo diría así.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSi quieres saber el material exacto y la capacidad de la taza, en **Material y acabado** y **Tamaño y capacidad** están los datos. Fabricación y disponibilidad en **Procedencia, fabricación y disponibilidad**. Plazos en **Envío y devoluciones**.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## El último trago\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa cerveza del viernes es el único rito que Lowanna no se salta. Tiene sentido: pasa la semana entera cuidando a los demás — leyendo el agua, anticipando problemas, sacando gente de corrientes — y el viernes a las siete deja de mirar. Se sienta, bebe, escucha. El viento del sur le mueve la visera de la gorra. El muelle huele a sal y a motor diésel del puerto.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEs la misma persona que se despierta a las cinco y cincuenta para nadar ochocientos metros como calentamiento. La misma que come sándwiches en la torre de vigilancia y no lleva teléfono durante el turno. Pero los viernes es otra versión — la que se permite no hacer nada útil durante dos horas seguidas.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza es un objeto de diario. Se usa, se lava, se vuelve a usar. Lo que tiene dentro es café o té. Lo que tiene fuera es el retrato de alguien que vive en una costa donde los tiburones blancos son vecinos y no amenaza, y donde la seguridad en el agua es un trabajo que empieza antes del amanecer.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSi quieres ver el resto de su historia — desde las tardes en Fisherman Bay hasta los cuarenta segundos en las Neptune Islands —, está en [la biografía completa de Lowanna](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/animal-kinhood\/lowanna\/). Y si buscas su retrato en otro formato, el [póster mate de Lowanna](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/objects\/) es la misma imagen lista para pared. Se envía en caja.\u003c\/p\u003e","brand":"Yago Partal Studio","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":57727734055237,"sku":"5528135_12578","price":19.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1052\/7830\/8677\/files\/lowanna_ak-mug-000.webp?v=1776696718"},{"product_id":"yeray-canario-atlantico-taza-con-interior-de-color","title":"Yeray · Canario atlántico · Taza","description":"\u003cdiv class=\"product-short-desc\"\u003e\u003cp\u003eTaza con interior de color y retrato de Yeray. Para mañanas de café, té o infusión: un gesto pequeño que te pone en modo “ventana abierta”.\u003c\/p\u003e\u003c\/div\u003e\n\u003c!-- LONG_DESC --\u003e\n\u003cp\u003eEsta taza con interior de color de Yeray es un objeto pequeño para una rutina muy concreta: empezar el día con calma y con aire. El retrato frontal funciona bien en una taza porque se lee rápido, incluso con sueño. Amarillo vivo, azul claro, punto pastel. Y el interior de color le da un detalle que aparece justo cuando bebes.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eYeray, el canario atlántico, vive en La Laguna y madruga. Antes de salir, abre ventana, revisa el viento en su libreta y se prepara un café. No es ceremonia: es ajuste. Si el aire está cargado, él lo nota. Si el día empieza sin agua y sin algo de comer, se le nota. La taza encaja ahí: no como “merch”, sino como herramienta de rutina.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Una taza para casa, oficina o estudio\nHay tazas que se quedan en el fondo del armario y tazas que se vuelven la que eliges sin pensar. Esta tiene ese potencial por dos razones: el diseño es claro (no se pierde en detalles) y el gesto del personaje es sereno. No es una broma que canse a la semana. Es un retrato que aguanta repetición.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEn una mesa de trabajo —ordenador, cuaderno, cables— el interior de color suma sin hacer ruido. Es un recordatorio visual pequeño, como el borde del cuello gris que asoma en el retrato: lo serio debajo, el color arriba.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSi compartes casa, la taza también puede ser “señal” sin palabras. En la historia de Yeray, Luz a veces le deja una nota corta cuando vuelve de noche: “hay viento”. Una taza en la encimera, lista, hace lo mismo: te dice “prepárate” sin dramatizar.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e**Pregunta:** ¿La capacidad es la típica de una taza de desayuno?  \n**Respuesta:** La capacidad exacta está en la pestaña **Tamaño y capacidad**. Ahí puedes decidir con dato real, sin suposiciones.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Lo técnico donde corresponde (pestañas)\nPara una taza, lo que importa es material, acabado, capacidad y cómo llega. En vez de inventar, lo tienes organizado en:\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e- **Material y acabado**: cerámica, acabado y detalles relevantes.  \n- **Tamaño y capacidad**: medidas y volumen.  \n- **Procedencia, fabricación y disponibilidad**: información operativa.  \n- **Envío y devoluciones**: condiciones y plazos.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eA nivel de historia, la taza también sirve para contar una regla de Yeray sin ponerse intenso: él no negocia con el humo. Si alguien fuma en interior, Yeray se mueve a otro sitio. Esa firmeza tranquila es parte de su carácter. Empezar el día con una taza que te recuerda “ventila, baja el volumen” no es mala idea.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eY si quieres conocer al personaje más allá del retrato —la emisora, el archivo, los paseos de escucha por La Laguna— tienes la [biografía de Yeray](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/animal-kinhood\/yeray\/).\u003c\/p\u003e","brand":"Yago Partal Studio","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":57727760695621,"sku":"7947135_11048","price":19.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1052\/7830\/8677\/files\/yeray_ak-mug-000.webp?v=1776697333"},{"product_id":"liam-oso-negro-americano-taza-con-interior-de-color","title":"Liam · Oso negro americano · Taza","description":"\u003cp\u003eEsta taza de Liam es cerámica blanca con interior azul y el retrato impreso en la superficie: el jersey de punto con calaveras en fucsia y naranja, el cuello turquesa, esa expresión de quien lleva un rato pensando en algo que no va a decir. Liam es un oso negro americano, cervecero artesanal en West Asheville, Carolina del Norte. Una taza es el primer objeto que toca por la mañana, antes de abrir el taller y antes de hablar con nadie.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Cuarenta tarros con fecha\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEn la cocina de Liam hay entre cuarenta y cincuenta tarros de conservas en los estantes abiertos. Cada uno tiene una etiqueta escrita a mano con fecha, origen y contenido. Mermelada de sourwood del otoño pasado. Encurtidos de hace dos veranos. Compota de bayas de temporada. Cada tarro con su historia y su fecha. Nunca los abre.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eNo se han olvidado. Están ahí, ordenados, con sus fechas legibles, y Liam los mira de vez en cuando como quien repasa una colección que no piensa usar. El acto de conservar le importa más que el de consumir. La mermelada de sourwood sigue perfecta, el cierre hermético funciona, la fecha dice 14 de octubre. Podría abrirla mañana. No lo va a hacer.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eAlgo parecido pasa con las recetas que anota en su cuaderno, con las cervezas que guarda para los meses fríos, con los audios que a veces reescucha dos o tres veces antes de responder. Liam guarda las cosas que le importan. Las ordena. Las etiqueta. Y luego no las toca, como si el orden fuese suficiente.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Un cuaderno que no se presta\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEl cuaderno es de espiral, con las páginas manchadas de lúpulo y de dedos húmedos, y notas escritas con prisa entre lote y lote. Tiene todas las recetas que Liam ha probado desde los diecisiete años, cuando un cocinero jubilado le enseñó a fermentar en las Smokies. Incluye las fallidas. Sobre todo las fallidas: la primera cerveza imbebible, la segunda que sabía a vinagre, la tercera que el cocinero probó y dijo que \"sabía a algo\".\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLas anotaciones no siguen ningún orden editorial. Hay flechas que conectan una receta de primavera con una corrección hecha seis meses después. Tachones. Ingredientes escritos en los márgenes con letra pequeña. Una página tiene una mancha redonda del fondo de un vaso. Otra tiene un número de teléfono sin nombre.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eNunca lo ha reescrito en limpio. Nunca lo presta. Si alguien le pide una receta, la dicta de memoria mientras trabaja, con las manos ocupadas en los fermentadores y los ojos en el termómetro. Pero el cuaderno no sale de la cocina. Es el único objeto que salvaría en un incendio — lo dijo una vez, en voz baja, y no lo ha vuelto a repetir.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa [bolsa tote de Liam](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/objects\/) lleva el mismo retrato. Si buscas algo para acompañar la taza en el día a día, es un buen complemento: misma estética, otro formato.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Lo que guardas sin abrir\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLiam dice que no le importan las reseñas de la cervecería. Las lee cada noche antes de dormir, en el teléfono, sentado en el sofá con la estufa Jotul encendida y un vaso de la última stout que ha producido. No comenta. No responde. Pero las lee todas, una por una, y a veces se queda mirando la pantalla después de la última sin desbloquear nada más.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eDice que está bien solo. Pero cuando el taproom se vacía y los turistas se van, la soledad se nota en cosas pequeñas. Baja la calefacción. Cancela planes. Produce cerveza oscura y pesada para los pocos que pasan. La silla del porche se queda sin sacar hasta que llega marzo y el primer día cálido lo saca afuera con la cara al sol cinco minutos antes de empezar a trabajar.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa taza es blanca por fuera y azul por dentro. Para café solo a primera hora, cuando el taller todavía está frío y el día está entero. Material y acabado en **Material y acabado**. Tamaño y capacidad en **Tamaño y capacidad**. Se fabrica bajo demanda. Los plazos y la política de devoluciones están en **Envío y devoluciones**. Origen y fabricación en **Procedencia, fabricación y disponibilidad**.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## La primera taza del día\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa [biografía completa de Liam](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/animal-kinhood\/liam\/) tiene lo que aquí cabe a medias: las Smokies, la cervecería en el antiguo taller de carpintería, el oso real del callejón, la vecina del porche. Cuarenta tarros con fecha. Un cuaderno manchado que no se presta. Y la primera taza del día, cuando todo está quieto y las preguntas son solo tuyas.\u003c\/p\u003e","brand":"Yago Partal Studio","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":57727780487493,"sku":"5497358_11050","price":19.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1052\/7830\/8677\/files\/liam_ak-mug-000.webp?v=1776696625"},{"product_id":"nur-pangolin-de-sunda-taza-con-interior-de-color","title":"Nur · Pangolín malayo · Taza","description":"\u003cdiv class=\"product-short-desc\"\u003e\u003cp\u003eTaza cerámica con interior rosa y el retrato de Nur, pangolín malayo. Seis años, peto vaquero, escamas de queratina y una abuela que le pone el kaya toast en la mesa a las siete de la mañana sin preguntarle si tiene hambre.\u003c\/p\u003e\u003c\/div\u003e\n\u003c!-- LONG_DESC --\u003e\n\u003cp\u003eEsta taza de Nur tiene el retrato de un pangolín malayo de seis años con peto vaquero azul claro y camiseta a rayas rosa pastel. Interior rosa. Exterior blanco. Cerámica apta para lavavajillas y microondas — detalles técnicos en **Material y acabado** y **Tamaño y capacidad**.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Las 6:30 de cada mañana\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eAminah despierta a Nur a las seis y media. Siempre igual: mano en la frente, susurros, sin encender la luz. Nur tarda diez minutos en sentarse. A las seis y media el mundo todavía no es suyo, pero Aminah ya está en la cocina.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eA las siete, la mesa tiene lo de siempre: kaya toast y teh tarik. El kaya toast es pan blando untado con mermelada de coco y pandan, cortado en triángulos que Aminah apoya contra el borde del plato para que no se ablanden por debajo. El teh tarik es té con leche condensada, muy dulce, muy caliente al principio. Nur no lo toca hasta que puede rodear la taza con las dos manos sin quemarse. Ese es su termómetro: si puede sujetarlo, puede beberlo.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eCome poco. Come lento. Lento de verdad. Nur es un niño que huele la comida antes de probarla, inclina la cabeza, y a veces la rechaza sin motivo aparente. Pero el motivo existe: nada crujiente-duro, nada picante, nada que tenga textura rugosa o que se le quede entre los dientes. Sabores dulces y suaves. El kaya toast pasa porque es blando, dulce, tibio. El teh tarik pasa porque es líquido y azucarado. Tau huay, mee siam con poco picante, plátano maduro. Aminah ha aprendido que no es capricho: es un filtro que Nur aplica a todo lo que entra en su boca. Si lo prueba y le gusta, repite cada día sin variación. Si no le gusta la primera vez, no hay segunda.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## Algo tibio entre las manos\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEl kuih lapis de Aminah es otra cosa. Capas finas de masa dulce coloreadas con pandan — verde, blanca, rosa, verde, blanca, rosa — que Aminah prepara en una bandeja cuadrada que ocupa toda la encimera. Nur ayuda con una capa: la verde. Se concentra con la punta de la lengua asomando entre los labios, extiende la masa con una cuchara de madera que le queda grande, y cuando termina se queda mirando a Aminah hacer el resto. No hablan. El olor a pandan y coco llena la cocina del piso ocho del bloque HDB de Toa Payoh, y ese olor es parte de lo que hace que la cocina sea un sitio donde Nur puede estar sin sentir que tiene que hablar ni explicar nada.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eA las siete y veinte salen del piso. Cinco minutos caminando al colegio. Aminah le lleva la mochila si Nur va demasiado dormido. A veces Nur se para en medio de la acera porque ha visto una hormiga o porque le ha llegado un olor que quiere identificar. Aminah espera. No le mete prisa. Ya llegarán.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEl desayuno de Nur dura más que el de cualquier niño del barrio. Aminah lo sabe y lo acepta. Y a veces el kaya toast se queda a medio comer porque Nur se ha quedado mirando algo por la ventana — una myna en el tendedero, una sombra que se mueve en el void deck, el reflejo del sol en la ventana del bloque de enfrente. Aminah le dice \"makan\" (come) una vez, en voz baja, y Nur vuelve al plato. A veces no vuelve. A veces el desayuno se queda ahí hasta que es hora de salir y Aminah envuelve el toast sobrante en papel de aluminio para que se lo coma en el recreo. Nunca se enfada. Nunca tira la comida. Hay una regla tácita en esa casa: la comida no se tira.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003e## El desayuno más largo del barrio\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eA Nur le gustaría que la mañana durara más. Que el kaya toast no se enfriara. Que el teh tarik siguiera tibio entre sus manos cuando ya va por la mitad. Que Aminah siguiera sentada enfrente sin prisa. Pero el colegio empieza a las siete y media, y Primary 1 en Singapur no espera a nadie. Así que cada mañana, a las siete y veinte, Nur deja la taza, se baja de la silla, y Aminah le abrocha los botones del peto que se le han desabrochado mientras comía.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLo que queda en la mesa — la taza con un dedo de teh tarik en el fondo, el plato con migas de kaya toast, el olor a pandan todavía flotando — es lo que Aminah recoge cuando vuelve sola al piso después de dejarlo en el colegio. A las dos lo recoge. A las dos y cuarto, Nur se echa la siesta de cuarenta y cinco minutos que es la única hora del día donde duerme de verdad.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa [historia completa de Nur, el encuentro con el pangolín salvaje y la vida en Toa Payoh](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/animal-kinhood\/nur\/) está en su biografía. Si buscas otro formato para llevar su retrato, también existe como [bolsa tote](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/objects\/) — mismo pangolín, otro soporte.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eHecha bajo demanda. Plazos y devoluciones en **Envío y devoluciones**. Origen y proceso en **Procedencia, fabricación y disponibilidad**. Cerámica, trescientos veinticinco mililitros.\u003c\/p\u003e","brand":"Yago Partal Studio","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":57727804571973,"sku":"5211148_12578","price":19.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1052\/7830\/8677\/files\/nur_ak-mug-000.webp?v=1776697012"},{"product_id":"nala-lobo-de-tierra-taza-interior-de-color","title":"Nala · Lobo de tierra · Taza","description":"\u003cdiv class=\"product-short-desc\"\u003e\u003cp\u003eEl rooibos se queda tibio en la taza mientras la siguiente clienta espera en el sillón de barbería. Taza Nala con el retrato del lobo de tierra, interior de color y asa a juego. Cerámica, apta para el ritmo de quien trabaja de tres de la tarde a dos de la madrugada.\u003c\/p\u003e\u003c\/div\u003e\n\u003c!-- LONG_DESC --\u003e\n\u003cp\u003eLa taza Nala lleva el retrato del lobo de tierra en la superficie exterior: chaqueta de tachuelas, sudadera rosa, collar de pinchos, mirada directa. El interior es de color, el asa también. Cerámica. Tamaño estándar para café, té o lo que bebas mientras trabajas. Si buscas las medidas exactas y la capacidad en mililitros, están en **Tamaño y capacidad**.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEn el estudio de Maboneng hay una taza que siempre está en la mesa de dibujo, entre los botes de tinta y la aguja de coser de Koko que Nala no usa pero no mueve. Es una taza de rooibos. Rooibos sin azúcar, sin leche, sin nada. La prepara cuando llega al estudio a las tres de la tarde, antes de limpiar la camilla y revisar los diseños del día. Se la bebe en los primeros cuarenta minutos. Después, entre cliente y cliente, la rellena. El rooibos se queda tibio porque Nala no tiene microondas en el estudio — tiene una lámpara rescatada de un contenedor de Arts on Main, un sillón de una barbería de Jeppestown, una mesa de dentista y una máquina de tatuar que vale más que todo lo demás junto. Pero microondas, no.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEl rooibos tibio es parte del ritual. No del ritual bonito que se cuenta en Instagram: del ritual que consiste en parar tres minutos entre una sesión de dotwork y la siguiente, estirar los dedos, beber algo que no sea agua fría, y dejar que la mano descanse antes de volver a puntuar piel durante tres horas. Nala hace sesiones de tres horas máximo. Nunca más. El lobo de tierra no destruye el termitero: cosecha y deja que se regenere. Nala hace lo mismo con los cuerpos que tatúa y con sus propias manos.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLa ceramista que tiene estudio dos puertas más allá a veces le trae rooibos ya hecho los domingos. No hablan mucho. A veces ni eso. Se sientan en la puerta del estudio y beben en silencio mientras Fox Street se queda vacía. Eso es Maboneng un domingo por la tarde: lugar de luz sin nadie mirando.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eEl interior de color de esta taza es la decisión que más la conecta con Nala sin que haga falta explicarlo. La chaqueta de denim cubierta de tachuelas piramidales es la cresta del lobo de tierra — puro display, intimidación visual, apariencia de alguien a quien no te acercarías sin motivo. Y debajo, el rosa de la sudadera. El rosa que asoma. El que Nala deja asomar. El interior de la taza hace lo mismo: por fuera, el retrato con todo el metal y toda la actitud; por dentro, el color.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eNo voy a decirte que una taza te cambia las mañanas. Es una taza. Sirve para beber. Lo que sí tiene es una imagen que se sostiene sola: el retrato de Nala por Yago Partal, impreso en la cerámica con la resolución del arte original, y un interior de color que no destiñe porque la impresión es parte del esmalte, no una capa superficial. En **Material y acabado** tienes el detalle del tipo de cerámica y el proceso.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eLo que tiene esta taza que no tienen otras es que la imagen no es un clip art pegado. Es un retrato con historia detrás: una chica de Limpopo que vio tatuar por primera vez en un mercado de Polokwane a los catorce años, que le llevó café a un tatuador tres sábados seguidos para que le dejara practicar en piel de cerdo, y que ahora tiene estudio propio en un antiguo taller de costura donde su abuela habría reconocido la forma de trabajar — puntada a puntada, sin prisa, sin destruir lo que tienes debajo. La taza lleva esa historia comprimida en una mirada. Pero no necesitas saberlo para usarla. Basta con que te guste cómo queda el lobo de tierra en la encimera de la cocina, o junto al monitor, o en la mesa del estudio donde trabajes.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSe fabrica bajo demanda. Cada taza se produce cuando la pides — no hay lotes previos ni unidades sobrantes. Eso implica un plazo de producción antes del envío, algo más largo que un envío de almacén pero con la ventaja de que no se fabrica ni una sola unidad que nadie vaya a usar. Los tiempos exactos y la política de devoluciones están en **Envío y devoluciones**, y el origen de fabricación en **Procedencia, fabricación y disponibilidad**.\u003c\/p\u003e\n\u003cp\u003eSi te interesa saber quién es la del collar de pinchos que nunca se quita, que tatúa de noche y camina por Fox Street a las dos de la madrugada escuchando la ciudad como quien escuchaba chacales en Limpopo de niña, la [biografía de Nala](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/animal-kinhood\/nala\/) lo cuenta desde el principio. El rooibos se enfría. Siempre se enfría. Pero la taza sigue ahí, en la mesa de dibujo, entre la tinta y la aguja de Koko. Si te gustan las tazas con retrato, hay [más tazas de AK](https:\/\/www.yagopartal.com\/es\/objects\/) con otros personajes.\u003c\/p\u003e","brand":"Yago Partal Studio","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":57727823315269,"sku":"2344725_12578","price":19.0,"currency_code":"EUR","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1052\/7830\/8677\/files\/nala_ak-mug-000.webp?v=1776696859"}],"url":"https:\/\/checkout.yagopartal.com\/es\/collections\/tazas.oembed","provider":"Yago Partal · Studio","version":"1.0","type":"link"}